Los rusos pagaron su exceso de confianza y se van de Polonia eliminados en primera ronda, cuando todo el mundo daba por hecho su pase a cuartos.
Poco a poco Rusia se hacía con el control del juego, acercándose con peligro a la portería de un Sifakis casi vez más agobiado.
Glushakov y Zhirkov gozaron de nuevas oportunidades, pero de tanto perdonar una contra fugaz llegó a los pies del griego Karagounis, que batió a Malafeev en el último instante de la primera parte.