Para mí que Irlanda no tenía nada.
Cuando apenas habían transcurrido cuatro minutos Fernando Torres recogía un balón en el área rival para batir al guardameta irlandés y hacer el primer gol de España.
En el minuto 49, David Silva, recogió una pelota dentro del área, la controló, tumbó al rival, y después con la tranquilidad que tienen los magos del balón, la introdujo a la red con un disparo raso y certero.
Del Bosque decidió sentar a Torres, dando entrada a Cesc Fábregas. El catalán tampoco falló a su cita con el gol ya que en el minuto 83 cerró la fiesta española.